Cotidiana · 10–20 g
Para descubrir, o para la mañana: una presencia ligera.
Guía · Experimentar · Capítulo 04 / 10
Un trozo por pesar, una taza por preparar. Unas pautas para elegir la cantidad y el formato de tu cacao.
El cacao puro es denso. La cantidad cambia la experiencia: una taza ligera al despertar no tiene nada que ver con una larga sesión al final del día. Estas pautas son prácticas. No sustituyen ni la escucha de tu cuerpo ni el consejo médico, si lo necesitas.
Referencias habituales
Para descubrir, o para la mañana: una presencia ligera.
Una taza llena, o un cacao compartido entre dos.
Sesión más densa, solo si ya conoces la materia.
Formatos
Tableta o trozos de cacao: se parten o se rallan, fáciles de dividir en porciones.
Pasta o bloque: para cortar o rallar, y después pesar.
Granos: para mordisquear, para comparar de un origen a otro o para molerlos tú mismo.
La forma cambia el gesto, no el origen. Mira siempre de dónde viene el lote.
Escucha
Dos orígenes, a la misma dosis, no se sienten igual. Uno puede ser floral y ligero, el otro tánico y largo en boca. Elige primero el origen, ajusta después la cantidad. La dosis es una herramienta; el lugar sigue siendo la fuente.
El cacao se pesa. Sus matices se saborean.Volumen 1, artículo 04
La misma cantidad, dos orígenes: dos tazas para descubrir una junto a otra.
Orígenes y terroirs